Interactive Hearings of the General Assembly Regarding "Freedom from Fear" and Violence Against Women

Teresa Ulloa Ziáurriz June 24, 2005 United States

Con su Venia, Se?or Presidente.
Se?oras y Se?ores Representantes de los Estados Parte.
Representantes de la Sociedad Civil y del Sector Empresarial.
Amigas y Amigos todos:

Soy Teresa Ulloa Zi?urriz, Directora Regional de la Coalici?n contra el Tr?fico de Mujeres y Ni?as para Am?rica Latina y el Caribe, estoy aqu? con el apoyo de muchas organizaciones locales, nacionales, regionales e internacionales, y vengo a compartir con ustedes nuestras preocupaciones y propuestas por la mitad de la poblaci?n mundial en el tema ?libres del miedo?.

Las mujeres y las ni?as del mundo tenemos miedo a la guerra y a toda la violencia que contra nosotras entra?an los actos b?licos: violaci?n, violencia sexual, desplazamiento, muerte, hambre, el abuso de poder para la humillaci?n del vencido, sobre sus madres, esposas, hijas, y hermanas. Los abusos sexuales y la prostituci?n que imponen las fuerzas beligerantes, los ej?rcitos regulares y hasta los cuerpos de paz. Queremos la paz por encima de intereses econ?micos y pol?ticos, por encima de la ley del m?s fuerte, de intereses mezquinos o mesi?nicos. Queremos el imperio del derecho internacional, los derechos humanos y las leyes.

Las mujeres y las ni?as del mundo tenemos miedo a la discriminaci?n de g?nero, esa discriminaci?n que mata a miles de ni?as antes de nacer, o cuando nacen las condenan a la falta de oportunidades, a la violencia, a la explotaci?n, desnutrici?n, marginaci?n, desigualdad y a pr?cticas tradicionales perjudiciales para sus cuerpos y su dignidad humana.

Las mujeres y las ni?as de los pa?ses en desarrollo tenemos miedo a la pobreza y los estados han prestado tan poca atenci?n y han realizado tan pocos esfuerzos sobre ese tema, que hoy la feminizaci?n de la pobreza se alza amenazando al mundo.

Las mujeres y las ni?as del mundo tenemos miedo a la violencia de g?nero, esa violencia que se ejerce tanto en el ?mbito p?blico como en el privado, y, que sigue siendo una asignatura pendiente. Las mujeres y las ni?as siguen siendo violentadas cotidianamente en sus hogares, donde deber?an tener garantizados el derecho a la vida, a la integridad y a la seguridad personales. Las mujeres y ahora inclusive las ni?as son asesinadas en M?xico y Am?rica Latina, un ejemplo claro son los ?feminicidios? de Ciudad Ju?rez, que se registran desde hace m?s de diez a?os, sin que nadie haga nada por detenerlos. No se puede construir la seguridad colectiva, si no se garantiza la seguridad personal de las mujeres y las ni?as. Mientras la fuerza y el poder sea la norma que prevalece en los hogares, en la comunidad, no se puede construir un mundo en el que impere la democracia.

Tambi?n tenemos miedo de pol?ticas transversales de equidad de g?nero en los Estados miembros y en los organismos multilaterales, cuando ?stas no se reflejan transversalmente en la Declaraci?n y Objetivos del Milenio o en el Informe del Secretario General, o en todas las acciones y pol?ticas, todas las preocupaciones y todas las propuestas, especialmente cuando los organismos que tutelan y promueven los derechos de las mujeres y las ni?as han contado con menor infraestructura y menor presupuesto. Proponemos que se tomen acciones para revertir esta situaci?n con la participaci?n de la Sociedad Civil de manera m?s integral y efectiva. Que no se reduzcan, desaparezcan o pierdan su especializaci?n en la Reforma del Consejo de Derechos Humanos. Tenemos derecho a ser una prioridad en la cooperaci?n internacional, en los esfuerzos de desarrollo y contra la pobreza, en los desastres naturales, en la educaci?n, en la salud, en la tutela de los derechos humanos, pero tambi?n en los temas de seguridad nacional, en la guerra, en la paz, en los esfuerzos contra el terrorismo y en la lucha contra la delincuencia organizada. Proponemos balance de g?nero en el Consejo de Seguridad, no s?lo balance regional.

Para concluir, tres son las industrias il?citas m?s productivas: el tr?fico de drogas, el de armas y la industria global del sexo --la prostituci?n, en particular-- que no s?lo promueve la violencia contra las mujeres y las ni?as, sino que es violencia contra ellas. Tenemos miedo de los clientes, quienes a trav?s de la demanda de prostituci?n, representan el incentivo econ?mico para los traficantes de personas con prop?sitos de explotaci?n sexual, son los perpetradores de una forma m?s de violencia, en la misma forma que los violadores, los golpeadores y los traficantes, tambi?n deben ser sometidos al imperio de la ley. 

Cualquier ley o pol?tica que legitimice la prostituci?n como trabajo, y que as? facilite que la industria del sexo expanda sus negocios, pone en grave peligro a las mujeres y las ni?as y que por lo tanto se exija rendici?n de cuentas a quien la tolere o la permita. No se trata de un simple fen?meno migratorio o tur?stico, es una forma de perpetuar estereotipos en que los cuerpos de las mujeres y las ni?as son para el placer sexual de los hombres, se les trata como una mercanc?a que se puede comprar, vender o alquilar. Proponemos que no se tolere, y se considere un crimen de lesa humanidad que atenta contra la seguridad colectiva, pero, al mismo tiempo se les garantice a todas las mujeres y las ni?as una vida sin violencia y todos sus derechos sociales, econ?micos y culturales, porque sus vidas y sus cuerpos no son mercanc?as, nos congratulamos por el modelo Sueco, ojal? fuera contagioso. Esta es la ?nica manera en la que la mitad de la poblaci?n del mundo, las mujeres y las ni?as, podr?n vivir libres del miedo.

Muchas gracias,

Naciones Unidas, Nueva York, 24 de Junio del 2005.


With your consent, Mister Chairman
Ladies and Gentlemen representing the States Part.
Representatives of Civil Society and Industry Sector
Dear Friends

I am Teresa Ulloa Zi?urriz, Regional Director of the Coalition Against Trafficking in Women and Girls for Latin America and the Caribbean. I am proud to appear before you in order to bring the voices of the organizations and the national and international networks that pushed for my nomination. I come to share our concerns and our proposals for half of the world?s population.

We, the women and girls of the world, fear war and all the violence that warlike acts bring against us: rape; sexual violence; displacement; death; hunger; the abuse of power used to humiliate the defeated in the bodies of their mothers, wives, daughters, and sisters. The sexual abuses and prostitution that belligerent forces, regular troops, and even peace units imposes in the bodies of women and girls. We want peace above economic and political interests, above the survival of the fittest, of petty and messianic interests. We want the rule of international law, human rights and law enforcement.

We, the women and girls of the world, fear gender discrimination, a discrimination which kills thousands of girls before being born, or which condemns those who are born to a lack of opportunities, violence, exploitation, malnutrition, marginalization, inequality, and traditional practices harmful to their bodies and their human dignity.

We, the women and girls in developing countries, fear poverty and the states have given such little attention and have made such few efforts on this topic that today the feminization of poverty is rising and threatens the world.

We, the women and girls of the world, fear gender violence, a violence which is exercised just as much in the public sphere as in the private sphere and continue to be a pending subject. Women and girls continue suffering violence routinely in their homes where they should be guaranteed the right to life, integrity and personal security. Women and even girls are killed in Mexico and Latin America, a clear example are the ?feminicides? in ?Ciudad Ju?rez?, which have spanned across the country and the region for more than ten years without anyone doing anything to stop them. It is impossible to build collective security if the personal security of women and girls is not guaranteed. As long as the force and power are the prevalent in homes and in the community, it will be impossible to build a world in which democracy will prevail.

We also fear gender mainstreaming policies in the member States and in the multilateral organizations when these policies are not reflected in the Millennium Declaration and Objectives, or in the Report on a Larger Freedom, or in all of the policies and actions, all of the concerns and proposals, especially when the organizations or mechanisms that protect and promote the rights of women and girls have faced minimum infrastructure and budgets. We propose that actions to be taken to reverse this situation with the participation of civil society, in the most integral and effective way. We have the right to be a priority in international cooperation, in the struggle for development and against poverty, in natural disasters, in education, in health, in the protection of human rights, as well as in topics of national security, in war, in peace, in the fight against terrorism, and in the fight against organized crime. We propose gender balance in the Security Council, not only regional balance.

There are three booming illegal industries: the trafficking of drugs, of arms, and the global industry of sex ?prostitution in particular?which not only promotes violence against women and girls, but is violence against them. We fear consumers of their bodies who through the demand for prostitution represent the economic incentive for human traffickers for sexual exploitation, are the perpetrators of another form of violence against women, in the same way as the rapists, the batterers, and traffickers, the clients should also be submitted to the rule of law.

Any law or policy that legitimizes prostitution as work, and therefore as a result facilitates the expansion of the industry of sex, puts women and girls in great danger. This is not simple about the phenomenon of migration, or smuggling, or tourism, it is a way of perpetuating stereotypes in which the bodies of women and girls are for the sexual pleasure of men, and they are treated like consumer goods that can be bought, sold, or rented. We propose that this not be tolerated and it be considered a crime against humanity, a crime against collective security, but, at the same time, a life free of violence and all the social, economic, and cultural rights should be guaranteed to women and girls, because their lives and their bodies are not consumer goods. We celebrate the Swedish model, wishing it might be contagious.

Thank you very much.

New York, N.Y., June 24, 2005.